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FUNDACIÓN NUESTROS HIJOS: AGENTES DE CAMBIO PARA AMÉRICA LATINA

Durante dos semanas de marzo, profesionales de la salud de Bolivia, Colombia, Perú y Paraguay participaron en talleres de capacitación organizados por Fundación Nuestros Hijos, con motivo del Programa de Cuidados Paliativos en Sudamérica apoyado por el Fondo Chile. Conocimos su experiencia en las clases, las necesidades propias de cada país y su valoración de la Cooperación Sur-Sur.

 

El pasado lunes 7 de marzo, pocas horas después de haber aterrizado en Santiago, el grupo de profesionales invitados por Fundación Nuestros Hijos ya estaba presente en la inauguración de las nuevas dependencias del remodelado Hospital Ochagavía (ahora rebautizado como Núcleo Ochagavía). El evento no sólo significó el inicio del Programa de Cuidados Paliativos y Alivio del Dolor para niños enfermos de cáncer en países de Sudamérica, sino también que la reapertura de este emblemático centro asistencial en la comuna de Pedro Aguirre Cerda, luego de más de cuarenta años de abandono.

Se trata de un proyecto cuyo eje son 11 pasantes internacionales: cinco de Bolivia (La Paz y Santa Cruz); dos de Colombia (Bogotá); dos de Perú (Lima), y dos de Paraguay (Asunción). El grupo lo componen médicos y enfermeras del área oncológica, que llegaron a conocer el trabajo que por 25 años ha desarrollado la Fundación Nuestros Hijos en Chile, para posteriormente proponer nuevas formas de gestión en sus propios países. Y si bien cada uno tiene sus propias complejidades y problemas, estos especialistas formaron un grupo consciente del valor de las experiencias compartidadas en este viaje, y de los efectos concretos de esta cooperación internacional.

El equipo de Fundación Nuestros Hijos realizó sesiones integrales, donde todas las áreas del tratamiento —desde el ámbito emocional hasta el administrativo— fueron abordadas a través de una metodología basada en la confianza mutua entre los participantes.

Durante esas dos semanas, el equipo del Fondo Chile pudo asistir tanto a la inauguración del programa como a uno de los talleres para conocer sus historias.

Bolivia: en busca de unificar criterios

“Me formé en pediatría fuera de mi país, en Buenos Aires. Tuve la oportunidad de tener muchos pacientes oncológicos, y encontré el sentido de lo que era el tratamiento al ver como fuera de Bolivia las tasas de curación eran más altas, había protocolos bien establecidos y grandes equipos que se ocupaban de estos pacientes. Me pregunté por qué en mi país no podemos hacer esto, y entonces mi incliné por la oncología”, nos cuenta Susan Sardinas, oncóloga pediatra del Hospital del Niño de la Paz.

De los seis oncólogos pediatras en toda Bolivia, tres se encuentran en la Paz, una en Cochabamba y dos en Santa Cruz. Entre ellos, Bruce Urquizo, médico pediatra que trabaja hace cinco años en el Instituto Oncológico del Oriente Boliviano, señala que “en Bolivia tenemos ciertas fortalezas en el área, pero acá hemos visto mucha más organización”.

Junto a estos dos profesionales, completan la delegación boliviana Belcy Becerra Toledo, enfermera en el área de Terapia Intensiva del Instituto Oncológico del Oriente; Inés Quispe Ticona, enfermera pediátrica, y Arminda Barriga Padilla, oncóloga pediatra (ambas del Hospital Materno Infantil de La Paz), quienes destacan la necesidad de abrir la capacitación de subespecialidades en su país, además de unificar sistemas, pues a pesar de ser de una misma ciudad, los profesionales pueden trabajan con criterios distintos, a diferencia de lo que ocurre en Chile.

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Vista a la comuna de Pedro Aguirre Cerda. La delegación de Bolivia en dependencias del Núcleo Ochagavía.

Perú: comenzar a formar especialistas

Miguel Ángel Otoya tiene 11 años de servicio en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas en Lima, ente rector de las normas de cuidados paliativos a nivel nacional en Perú. Es anestesiólogo del área de medicina paliativa del tratamiento del dolor, y actualmente ocupa la jefatura de departamento. “Hice mi residentado en anestesiología en el hospital y siempre, desde muy joven en la carrera, me interesó la parte de manejo del dolor en los pacientes”, nos comenta previo a su ingreso a una de las sesiones del taller en Fundación Nuestros Hijos.

La delegación de Perú también está integrada por Marlene Goyburu Molina, enfermera oncóloga especialista en cuidados paliativos, y colega del doctor Otoya en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, quien nos cuenta que “hace 15 años atrás se me dio la oportunidad de realizar una rotación en el área de terapia del dolor del Instituto Nacional de Cancerología en México, donde estuve cuatro meses. Actualmente estoy en la jefatura del servicio de enfermería. Tenemos la gran responsabilidad de atención al paciente; de humanizar más los cuidados; de estar al día con los nuevos tratamientos; de representar a nuestra institución; de ser docentes en la formación de médicos, enfermeras y psicólogos, y ahora con una responsabilidad mayor. Nosotros estamos asumiendo —al haber sido elegidos por nuestra directora— para poder formar profesionales en cuidados paliativos, pediátricos y oncológicos, que es una debilidad en Perú”, agregando que “estamos dando los primeros pasos, pero creo que con la Fundación Nuestros Hijos, a quienes agradecemos realmente esta linda e inolvidable oportunidad, nosotros nos vamos fortalecidos y con proyecto en mano”.

Profesionales del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas de Lima. El doctor Miguel Ángel Otoya, anastesiólogo y jefe de departamento en el Servicio de Medicina Paliativa y Tratamiento del Dolor, y la licenciada Marlene Goyburu, enfermera oncóloga especalista en cuidados paliativos.

Colombia: hacia un cuidado integral

En este caso, así como en otros casos de la región, un centro asistencial centraliza las políticas y programas de tratamiento en oncología. En Colombia, es el Hospital Instituto Nacional de Cancerología de Bogotá (centro asistencial oncológico más grande del país), el que estuvo representado por dos jóvenes médicos: Juan Bernardo Hoyos, médico fisiatra especialista en cuidados paliativos, y Ana Milena Antolinez, médico especialista en cuidados paliativos y medicina familiar.

Juan Bernardo nos cuenta su experiencia: “Mi vinculación con la oncología parte de la especialidad de cuidados paliativos que terminé en enero de este año en el instituto, y fue originada por el interés que tenía desde mi especialidad de base (fisiatra), por los pacientes que tenían sufrimiento y dolor, y en el control de estos síntomas. Esta ha sido una experiencia muy enriquecedora porque nos permite conocer lo que ha hecho Chile en cuidados paliativos pediátricos; nos sirve para nutrir nuestros procesos de cuidados paliativos en Colombia, para llevarnos ideas de lo que se hace acá, pero también compartir experiencias con otros países. Todo es muy enriquecedor; el proceso de las clases y la formación que estamos recibiendo por parte de la Fundación y el Fondo Chile”.

En tanto, la doctora Antolinez señala que “el interés parte de los primeros contactos con pacientes oncológicos, desde el pregrado de medicina, donde tuve la oportunidad de hacer una rotación en el Instituto Nacional de Cancerología de Bogotá, que es el centro más grande de tratamiento del cáncer en Colombia, y después de eso dirigirme a la parte de dolor y cuidado paliativo desde la especialidad de medicina familiar”, además puntualizando que “en las patologías crónicas y debilitantes como el cáncer, la familia y el resto de la comunidad —no solamente el paciente— se vuelven un eje fundamental, un pilar del manejo de los pacientes para poder impactar en su calidad de vida”.

Especialistas Colombia

Jóvenes profesionales desde Colombia. Juan Bernardo Hoyos, médico fisiatra especialista en cuidados paliativos, y Ana Milena Antolinez, médico especialista en cuidados paliativos y medicina familiar, previo al ingreso a uno de los talleres de Fundación Nuestros Hijos.

Paraguay: vocación en cuidados paliativos

Rossini Bernal Díaz es pediatra residente en el Hospital de Clínicas en Asunción, Paraguay.  “Desde que ingresé a medicina sabía que quería ser pediatra, pero cuando roté en esa área, específicamente hemato-oncología, me llegaron muchos de esos niños, y sentí la necesidad de ayudarlos, de estar ahí. Me quedé, y estoy haciendo la especialidad actualmente”.

La secundó Andrea Segovia, enfermera asistencial, también del departamento de hemato-oncología pediátrica del Hospital de Clínicas, quien comenta que “en el caso de la enfermería, se nos dispone un lugar del sistema, pero yo tuve la suerte de que en mi licenciatura estuve trabajando en este hospital, y me tocó el área pediátrica. Cuando me tocó ascender como enfermera asistencial”.

La visita para ellas no sólo ha significado el poder conocer el sistema chileno, sino la vocación en cuidados paliativos de otros profesionales del continente. Andrea Segovia define esta visita como “algo que para mí es impresionante. Valoro bastante la organización de todo un sistema de salud y la disposición de la gente que lleva las iniciativas, porque alguien debe iniciar esto”, para concluir señalando que “en Paraguay nos falta para implementar todo esto, porque quizás tengamos la infraestructura, pero falta en la organización. Con la doctora Bernal vamos con ese objetivo de vuelta a Paraguay, para poder implementar este nivel de organización; acá tienen muchos años de avance en el trabajo con los equipos, pero vamos a Paraguay con todas las ganas”.

Delegación Paraguay

Desde Paraguay. Rossini Bernal Díaz, pediatra residente en el Hospital de Clínicas en Asunción, y Andrea Segovia, enfermera asistencial, también del departamento de hemato-oncología pediátrica de dicha institución.